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lunes, 10 de febrero de 2014

¡Muertos!

La Barca de Caronte - José Benlliure Gil (1855-1937)
Óleo sobre lienzo, 103 x 176 cm
Museo de Bellas Artes, Valencia
Muertos.
¡Muertos estamos todos hijueputa!

Muertos en un mundo lleno de temor, muertos en un cuerpo que nos resistimos a habitar; muertos porque somos más palabras que amor, muertos nos desgastamos en promesas y amenazas en vez de reflexión y acción sensata.


Muertos caminamos día tras día al colegio, al trabajo, a la universidad, con los ojos vacíos de pasión, a ver lo mismo que vimos ayer, y la semana pasada, y el mes pasado. Quizá si cambia el contenido, pero en nosotros no hay más cambio que el cayo enorme que crece a diario y nos aleja de toda sensibilidad.

Muchos corren, afanados por algún fantasma, a llenarse de títulos… ¿y luego qué? No tienen ni idea de cómo ser felices, de cómo vivir una vida que les valga la pena. Les resta cagarse en la vida de los que siguen intentando ser felices y limpiarse el culo con sus cartones (porque obviamente, una persona así nunca querría ver triunfar a alguien en la empresa en la que él falló). ¡Contemplad el nacimiento de la burocracia y, con suerte, de un suicida a los 50 años! A no ser que al desgraciado le dé por procrear a otro engendro sin vida como él y perpetuar la tradición de cuerpos apáticos e insensibles.

¿Cuánto alcohol y cuanta marihuana le hará falta para poder dormir? ¿Cuántas vidas tendría que vivir para aprender a llorar? ¿Cuánto tendrá que empolvarse la cara para poder sentir algo de emoción? ¿A cuántas cirugías estéticas tendría que someterse para, aun así, sentirse bello?

Hace unos días me contaba un amigo acerca de una estudiante de medicina que es muy cercana a él. Ella se la pasa estudiando todo el tiempo, y quizá la carrera lo requiera, pero ella sólo puede relacionarse con su estudio a través de la angustia que le produce la idea de fallarle al fantasma que ella ha puesto a perseguirla. Hace poco, por el pensum universitario, le tocó ver un “relleno”: literatura. ¡Oh problema! ¡La bella muchacha aburrida disfrutó esa clase! Le comentó a mi amigo al poco tiempo que no sabía que el estudio se podía disfrutar. Con suerte, estará próxima a una crisis en mitad de medicina.

Quizá sea cierto que en este mundo de la ciencia y del saber objetivo todos estamos medio muertos, somos poco más que una estadística en caso de un terremoto… pero el alma humana, el espíritu de la pasión de un pueblo, aun reside paciente en las letras, en el arte, en el amor, en el odio, en el rincón de la noche que te muestra las estrellas y te permite perderte en ellas. Vincent van Gogh quizá tenga un trazo o dos al respecto.


Hoy siento que todos estamos muertos, lo digo con dolor y tristeza… pero al menos siento algo distinto a la nada que habita como vacío en el pecho de tanta gente día a día. Hoy me siento fatal, pero al menos siento algo.

¡Esta resaca me va a matar!

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*In Flames - Disconnected

[Escrito: sábado 01/02/2014]