La neurosis –o la “psicopatología” según la fórmula
lacaniana– es, sigue siendo, una agilidad por lo menos fantasmática para
interpretar; un punto de fuga que parece definir el plano de lo posible en la
concepción de los fenómenos. A la gestáltica: se interrumpe o se bloquea el
contacto, o mejor dicho, se remite siempre en una misma dirección.
La discapacidad para escuchar lo que el otro dice sumado
a las reacciones fuertes, y digo fuertes por decir lo menos, tienen tanto que
ver con el desconocimiento propio como con una voluntad despótica de
imposición.
La lentitud para la interpretación, a mi juicio, es una
ventaja a la hora de escuchar a la gente… y lo digo en especial porque más de
una vez me he sentido desatendido entre estocadas y disparos innecesarios de
aquellos gatilleros atentos, dispuestos, siempre dispuestos a sentenciar.
Cuando uno tiene un martillo en la mano, entonces todo
parece un clavo; me consta. El pecado que uno puede cometer es no saber que se
tiene un martillo en mano para ponerle freno al impulso de carpintero, de
obrero (cual marxista alienado) o de nietzscheano y, falto de observación y
sensatez, continuar martillándolo todo en la oscuridad de la condena de un
destino (Tyché y destino pulsional en Freud) tatuado en el cuerpo como sentido indeleble, como
interpretación innegable.
¡Pobres los condenados que se enamoran de sus crueles
cadenas! Pobres aquellos que no buscan otro modo de vivir porque asumen que no
hay otro modo de pensar, sentir o interpretar. Aquellos se han abandonado desde
hace ya tiempo a morir herméticos, inmersos en su propia tempestad.
No puedo desearles suerte porque no sería sincero de mi
parte; no creo que la tengan. Sólo puedo estar dispuesto para el día en que me
busquen para hablar y sacar paciencia de donde no la tengo para que, por fin,
alguien les muestre algo de compasión a estos sujetos que se han hecho
miserables por propia mano, que sólo pudieron hacer de sí amargura, reproches y
resentimiento, que han continuado martillando su propia vida sin saberlo,
culpando a otros de su propia artesanía ya bien desbaratada.
Tener buen ojo para ver pero un lente muy sucio y
desconocido para interpretar es padecer del auto-sometimiento (Kant,
ilustración) y carecer de la capacidad de construir un sentido con otro… es
decir, de construir un agenciamiento de a dos, una relación.
[Escrito: martes 15/12/2015]
*Sé que hay muchas referencias en este texto, muchísimas que no están anunciadas ni especificadas... veré si le pongo pies de página o algo para que no nos volvamos locos.
*Ya me da pereza jajajajaja. Bien puedan buscarlas.
*Sé que hay muchas referencias en este texto, muchísimas que no están anunciadas ni especificadas... veré si le pongo pies de página o algo para que no nos volvamos locos.
*Ya me da pereza jajajajaja. Bien puedan buscarlas.


