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sábado, 19 de septiembre de 2015

Cristo y sus vestiduras:

Durante la edad media, la iglesia católica tuvo varias discusiones en su interior. Una de las más polémicas y que más reflejó las divisiones internas entre las distintas órdenes trataba acerca de si Cristo poseía o no sus vestiduras... ¿por qué esto es importante? Porque estas serían las únicas posesiones terrenales de Jesús de Nazareth como personaje histórico dado el caso. Estamos hablando de la época de las grandes abadías en el siglo XIV, que se ve ilustrado de un modo absolutamente preciso y hermoso en "El nombre de la rosa" de Umberto Eco (1980), que tiene una excelente adaptación al cine (1986).

Continuo: Si Cristo no tenía posesión la ropa que vestía, entonces la iglesia debería acatar un voto de extrema pobreza que sólo algunas órdenes acogieron (por ejemplo, los franciscanos); si las ropas no eran de él propiamente sino de su comunidad de 13 (él y los doce apóstoles), entonces los sacerdotes deberían acatar un aparente voto de pobreza, pero las comunidades podían recibir ingresos (de donaciones, indulgencias y demás) para mantenerlos, donaciones de las que muchos terminaron abusando; si la ropa efectivamente era de él, entonces -argumentaban algunos- no había necesidad de acatar un voto de pobreza sino todo lo contrario: contar con las riquezas que pudieran reflejar la gloria de Dios, para exaltarle y agradecerle por hacer del "hombre" (no del "ser humano" en general, ni de la mujer) el centro de su creación; etc. De este modo, cada orden lo interpretó a su manera, para argumentar a gusto de acuerdo a sus fines y gustos.

Lo irónico del caso es que durante los años de mayores acaloramientos en esta discusión, las órdenes y abadías de mayor influencia dedicaban la mayor parte de sus inversiones, no a evangelizar ni hacer misiones, sino a nutrir las huestes y el poder de la inquisición con el objetivo de "purificar" el paganismo y las formas heréticas que aun habitaban entre la gente por medio de tortura y purga, o a aumentar sus bienes y territorios particulares...

De retratos irónicos como este está plagada la historia de las religiones, en especial la de algunos de los cristianismos más ortodoxos que, armados con buenas intenciones, dogmas y sentido común, terminan por cometer grandes atrocidades e ignorar los sufrimientos de las personas. Uno no puede olvidar que Adolf Hitler fue un cristiano devoto, ortodoxo y practicante y que fue apoyado en algún momento por la iglesia de su país, como también lo fueron las cruzadas y las persecuciones a los paganos al principio de la Roma cristiana, el Imperio Bizantino.

Toda esta carreta para concluir: La mayor parte de las veces, las personas de un grupo se esfuerzan más en defender lo que consideran que los hace especiales ellos y sólo a ellos entre todas las personas del mundo como la capacidad de casarse, una bandera, una tradición, entre otros (así excluyendo e incluso erradicando a grupos de otros que piensan y hacen diferente), que llevando a cabo los objetivos e ideales con los que el grupo fue forjado en primer lugar. Termina uno viendo que algunos de estos sujetos se rasgan las vestiduras de manera harto dramática, tal como lo haría un niño cuando se opone con berrinches a tener que compartir su juguete nuevo con tu hermanito menor cuando sus padres se lo ordenan; para él es impensable pues, de algún modo, se siente superior a su hermanito aunque no hay algún argumento real para sostener su narcisismo.


Too Long, Didn't Read: A la larga, y en mi opinión, son peleas que ni siquiera están realmente motivadas en asuntos de principios, creencias y verdades, sino en puros narcisismos (individuales y grupales) y en los dogmatismos que estos narcisismos sostienen.


[Escrito: sábado 08/08/2015]