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miércoles, 26 de marzo de 2014

Pensar el enfoque Psicosocial

Este semestre he estado participando en la universidad, ya por segunda ocasión, de un seminario llamado Intervención Psicosocial con el que cierro con brillante broche el tema de lo social en el pregrado de Psicología. En esta ocasión lo dirige un docente que está relativamente por fuera del grupo de docentes que habían llevado hasta ahora la insignia de lo “Psicosocial y sociocultural” en la facultad, pero que no por eso dejan de tener algún tipo de vínculos ideológicos entre ellos que no sólo desconozco, sino que me interesa no conocer, por mi propia salud mental. El caso es que este docente, con una perspectiva renovada del tema, nos ha recomendado lecturas con un vasto contenido que se han podido confrontar en el seminario con las discusiones en las que él mismo participa y nos brinda su punto de vista, de modo que nos han permitido darle una nueva mirada al aclamado enfoque Psicosocial..

A lo largo de las lecturas, ha quedado en evidencia no sólo en mi concepto, sino en el de otros estudiantes, que este enfoque además de tener un especial cuidado por el tema socio-cultural-histórico y contextual, también dedica la mayor parte de sus textos a hacer crítica de un paradigma científico positivista clásico que ya está caduco (cosa que ya muchos saben, incluso la gran mayoría de los mismos cientificistas), también a hacer crítica de modos de intervención que terminan por hacer más daño que reparación en el tejido social (acción con daño), y a proponer metodologías de acción o intervención que tengan en cuenta lo que el enfoque cientificista no incluye, y que puedan actuar o intervenir de un modo que no destruya el tejido social o re-victimice. En otros sectores textuales, hasta ahora más reducidos, proponen algunos conceptos que permitan la re-lectura de algún fenómeno, pero sólo en cuanto se contrapone a algún concepto que le atribuyen a los desarrollos conceptuales positivistas. Finalmente, también hay amplias revisiones de procesos históricos en comunidades específicas y recuentos detallados de intervenciones que van de acuerdo a los lineamientos de una acción sin daño en su literatura.

Así, no parece quedarnos claro qué exactamente es el enfoque Psicosocial más allá de lo que se pueda incluir y tener en cuenta de una mirada más social, cultural, contextuada y orientada a ciertos fines (reparación, derechos humanos…) en el marco metodológico de algún proceso investigativo o interventivo específico. Es esto lo que me he permitido llamar la Metodolatría Psicosocial, pues intentan traer a tierra una gran cantidad de discusiones teóricas, epistemológicas y ontológicas –que ya son suficientemente difusas en sí mismas–  a través de la conformación de una u otra metodología siendo esta la que encarna la “Psicosocialidad” del proceso, pero tal transpolación se queda sumamente corta a la hora de integrar las ideas con las prácticas, haciendo caso omiso al platonismo que habita en esto, pero que no es el tema de este texto.

Tras pensarlo con seriedad, he llegado a la conclusión de que el gran motivo de la Metodolatría Psicosocial –que es, curiosamente, del mismo tamaño que la positivista clásica– pareciera surgir de la imposibilidad de hacer mediar de un modo sintético, coherente y cohesivo (polifónico) las distintas escuelas de pensamiento que se pretenden reunir en este enfoque y que le sirven de sustento ecléctico. Esta difusión se puede leer con absoluta claridad si realizamos un paralelo entre las distintas posiciones ontológicas, epistemológicas, metodológicas, conceptuales de estas escuelas y del enfoque Psicosocial mismo, teniendo una especial lupa en los objetivos a los que estas propenden.

De esta manera, al no resultar un entramado teórico que permita e impulse el devenir práctico coherente y cohesivo articulado con este, el único modo que queda para hacer converger las perspectivas de estas escuelas en un solo enfoque es apilar varios de sus elementos constituyentes, que son seleccionados según resulte conveniente y de manera ecléctica, y ubicarlos uno tras otro a través del tiempo en la praxis. Dicho de otra manera, el modo de hacerlas converger es en la metodología, en las distintas etapas investigativas que hacen las veces de lienzo, como una matriz integrativa, un cascarón donde todos pueden caber, pero por partes.

Es así como se da origen a un enfoque se que ha especializado en la acción o la intervención (dependiendo del fundamento y objetivos), pero también ha tenido especial agudeza en la crítica a otras escuelas de pensamiento y perspectivas, en la formulación de metodologías y textos metodológicos, dando origen más a un conglomerado de metodologías interventivas que a un razonamiento o a un sistema de pensamiento cohesivo. Es por este motivo por el que este enfoque se presta tanto más para la moda técnica de la eficiencia, eficacia y repetición que para la forja de una “bella teoría” (episteme) que dé a luz una renovada visión-del-mundo (una Weltanschauungen o intuición-de-mundo para Wilhelm Dilthey), un nuevo paradigma que sirva de marco referencial o punto de partida al re-pensar los modos de acontecer humano en Occidente(s).

Resulta irónico detallar la manera en este enfoque critica tan fuertemente la visión cientificista y tecnocrática de la eficiencia, eficacia y repetición en las prácticas y modelos evaluativos modernos y, observar que paralelamente termina por encarnar una nueva expresión de eso mismo en numerosas ocasiones. Cabe aclarar que esto se ha visto fuertemente impulsado por los llamados de un pueblo que clama por un salvador (o un tirano canalla) ante sus angustias, sufrimientos e impotencias, ante lo cual han tenido un oído especialmente agudo las personas que han optado ejercer sus prácticas desde esta naciente escuela. Así mismo, este enfoque ha devenido de tal modo en cuanto la gran mayoría de sus desarrollos y conceptos son metodológicos, así que pueden incluirse en el formato de un proyecto de intervención motivado estatalmente como metodología “psicosocial” y ser vaciados de su contenido y de la mirada que le dan sustento dentro de esta visión teórica.

El enfoque psicosocial es una episteme joven que no hay logrado aun hacer grandes procesos de síntesis a partir del eclecticismo que da origen a toda teoría. Eventualmente podrá y desarrollará tales síntesis hasta consolidarse como un sistema de pensamiento en sí mismo a partir de investigaciones, casos, teorizaciones propias, de la mano con conceptos más que descriptivos, a saber, conceptos radicalmente fundantes, axiomáticos, que le permitan y le impulsen a cerrarse tras esta gran apertura inicial propia de la crisis epistémica y renovación paradigmática (Thomas Khun) y así, seguir el ciclo vital de las epistemes y las ciencias.

Este “rescate” de lo social en la psicología ha conseguido abrirnos los ojos ante las rancias positividades y otros prejuicios que aun habitan algunas de las áreas del saber humano y de las praxis alrededor de estas y que tienen vastas consecuencia; entre ellas:

  • Aletargar la capacidad crítica.
  • Dificultar el reconocimiento de las culturas, de las prácticas de las que esta se compone y mediante las cuales se recrea y expresa.
  • Incapacidad de tener en cuenta el contexto más que como una variable que dificulta la experimentación y la generalización.
  • Negación la importancia de la construcción y reconstrucción de entramados vinculares en cuanto tejidos imaginarios pero constituyentes del acontecer/devenir humano.
  • El demeritar el impacto subjetivo y comunitario  de los eventos transversales o internos a una comunidad, como lo son las guerras, las crisis socio-económicas y políticas, los desastres naturales, etc.
  • Entre muchos otros.

No obstante es necesario reconocer, aunque de modo resumido pero con un gran transfondo, uno de los grandes logros de estas positividades: La formación de teorías metodológicas que permitan la sistematización de la acción y el conocimiento, herramienta de la cual está siendo uso el joven enfoque psicosocial.

De igual manera, es necesario aclarar que cada teoría que se ha gestado ha descuidado siempre al menos un sector del acontecer humano y que no hay un modo posible de cubrirlo cabalmente, debido a que el lugar del existente (Martín Heidegger) reside justamente en la posibilidad. Se necesita humildad para reconocer y anunciar las falencias y vacíos de la propia episteme.

Entre las personas que ostentan el nombre de lo Psico-Social, se han descuidado muchas cosas al igual que en otras visiones. Además del descuido epistémico y sintético, quizá sea el individuo, el sujeto psíquico del paso a la conciencia y el darse cuenta en la clínica o en la terapéutica lo que se ha descuidado; pero a cambio, ha conseguido darle vida a la relación, al vínculo, darle nombre al acto de reconstruir una vida y un pueblo resquebrajado por la violencia en Latinoamérica, concediéndonos la posibilidad de re-evaluar el silencio cómplice del que se hace llamar víctima para perder la voz, encerrarse en su historia y pedir lo poco que el gobierno le pueda dar; nos brinda la posibilidad de vernos a todos como actores y no como simples desentendidos… comparto mi sincero deseo: que también nos brinde las herramientas para observar con detenimiento histórico el “eterno retorno de lo mismo” (Friedrich Nietzsche) cultural del que hemos venido siendo partícipes y gestores, del mismo modo que el Psicoanálisis nos ha hecho notar la repetición en lo subjetivo y familiar.

Me resta aportar con mis letras y mi pensar al proyecto de gestar autogestores, de provocar reflexión, de convocar al pensamiento sobre sí mismo y cada uno de los nombres que se ostentan: de pensar, junto a los psicólogos que han optado por actuar y hablar del enfoque Psicosocial, qué significa, a qué conlleva, qué sustenta, qué lo sustenta y qué implica ese nombre. Eventualmente este enfoque será una bella episteme como otras tantas, pero ojalá sea una consciente de sí misma en algo más que las anteriores, una episteme humilde que pueda anunciar sus limitaciones, prever las pretensiones de sus adeptos nominales dándole así, sin arrepentimientos, una puerta a los críticos que gesten el siguiente nombre, que formulen el próximo enfoque que entre a re-evaluar y nos haga re-pensar el que entonces será el nuevo discurso amo de lo Psicosocial.

[Escrito: martes 25/03/2014]

*Con esto doy por terminado mi problema con lo Psicosocial.