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sábado, 21 de febrero de 2015

...del sentido común y las buenas intenciones

Ilustración de J. R. Mora. Tomado de: http://www.jrmora.com/blog/2009/10/11/buenas-intenciones/
Desconfío tanto de los que dicen encarnar la voz de los sin-voz (a saber, de esos que hablan por la infancia, de esos que dicen ser la voz de los pobres, de los “desvalidos” –sea lo que sea eso–, de los animales, de las mayorías y de las minorías, entre otros) como de aquellos que afirman que por su boca sólo sale La Verdad. ¡Babas! ¡De esas bocas pretenciosas salen babas y nada más! Ni siquiera por sí mismos han aprendido a hablar.

Lo único más peligroso que la buena voluntad es un pendejo con poder. Ya dice la sabiduría colombiana: “bobo arriao mata a la mama”, ¿…y qué se puede esperar de tanto pendejo junto y con tanta buena voluntad? Me incluyo como pendejo.

Sin embargo, mi desconfianza antes que invitar al silencio pretende inducir a la reflexión juiciosa, al pensamiento pausado y a la escritura constructiva, en remplazo del orden instaurado de trinos violentos e indignaciones pasajeras. Los invito a pensar más y a intentar con menos afán solucionarlo todo, los invito a desconfiar del sentido común y las buenas intenciones.

Me permito alterar un adagio: Este infierno está hecho de buenas intenciones.


[Escrito: madrugada del sábado 21/02/2015]