martes, 26 de enero de 2016

Contar

Quizá como hijo de contador, o como newtoniano a rajatabla, he perdido mucho de esta palabra. Con razón la transgresión que emana profunda rebeldía en Los números Inip.

Contar de conteo, contar de narrar y compartir, contar de tener en cuenta… Contar con los dedos, con los gestos y con las personas.

Si, en ‘contar’ hay más que deudas, hay algo más que lógica. Reside allí, incluso más que una mera y burda humanidad, un granito de espacio, un lugar en el mundo a los ojos de alguien más.

¿No será eso lo que llaman ‘hogar’?

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De verdad es necesario encontrarse con algo de la falta de una persona para tener un lugar en su vida. Si, el maldito de Lacan tenía razón en eso: Se hace anillo de esa falta, eso es lo que se da y lo que da cabida a la compañía, al compromiso enmarcado y efectuado en una suerte de castración, en una actitud de ceder, de negociar y aceptar, de construir como humano par.

Hoy dibujo mis letras, así que seré meticuloso: Contar con alguien implica contar con su falta. No volveré a enmascarar una vincularidad ideal aquí, han pasado años ya; sin embargo, siguen siendo necesarias una audacia casi suicida para regalar el vacío que embarga nuestra alma y una ternura infinita para acoger el vacío del otro sin querer resolverlo, sin esperar erradicarlo ni ignorarlo.


Con las yemas de mis dedos te sostengo, te creo para mí; con mis gestos y con mi rostro te cuento lo que soy, te regalo lo que tengo y lo que no, te comparto lo que temo, te confieso mi terror y lo que añoro para que cuentes conmigo también, para que cuentes con mis pasos a tu lado, para caminar. ¿Vamos juntos? Es una propuesta, es mi invitación.

Algo así sería más decente que el típico bla-bla-blá empalagoso y vacío (sin real) del idealista, del Ícaro enamorado que busca y promete satisfacción o completud allí donde florecen la diferencia, el desencuentro, la indeterminación y la compañía auténticamente humana; retoños de subjetividad. ¿Para qué querrán una totalidad? ¿No se darán cuenta que justamente esa es su peor pesadilla? Pero es su propio proceso: yo callo por respeto y escribo por gusto y necesidad; ananké, por la fuerza de escribir.


...Intentaré quedarme. Intentaré quedarme... Intentaré no huir. Aun con lo que me cuesta, me quiero quedar.



[Escrito: primera parte: miércoles 20/01/2016; segunda parte: jueves 21/01/2016]

*Nota: Admito que de cada contacto sincero quedo con la necesidad de crear algo, de retratar, de relatar lo que he visto y de acompañar a construir a alguien más... sea desde la distancia de mis letras o desde la complicidad, aunque a veces termino por señalar con fuerza lo que sé que dolerá, o escribo casi gritando sin piedad.

En cuanto a la segunda parte... claro, aquello también motivó una producción en mí, una decisión que no creo que sea entendida sino hasta el final.

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