Quizá como hijo de contador, o como newtoniano a rajatabla,
he perdido mucho de esta palabra. Con razón la transgresión que emana profunda
rebeldía en Los números Inip.
Contar de conteo, contar de narrar y compartir, contar de
tener en cuenta… Contar con los dedos, con los gestos y con las personas.
Si, en ‘contar’ hay más que deudas, hay algo más que
lógica. Reside allí, incluso más que una mera y burda humanidad, un granito de
espacio, un lugar en el mundo a los ojos de alguien más.
¿No será eso lo que llaman ‘hogar’?
----------------------------------------oOo----------------------------------------
De verdad es necesario encontrarse con algo de la falta
de una persona para tener un lugar en su vida. Si, el maldito de Lacan tenía
razón en eso: Se hace anillo de esa falta, eso es lo que se da y lo que da
cabida a la compañía, al compromiso enmarcado y efectuado en una suerte de
castración, en una actitud de ceder, de negociar y aceptar, de construir como
humano par.
Hoy dibujo mis letras, así que seré meticuloso: Contar
con alguien implica contar con su falta. No volveré a enmascarar una
vincularidad ideal aquí, han pasado años ya; sin embargo, siguen siendo
necesarias una audacia casi suicida para regalar el vacío que embarga nuestra
alma y una ternura infinita para acoger el vacío del otro sin querer
resolverlo, sin esperar erradicarlo ni ignorarlo.
“Con las yemas de mis dedos te sostengo, te creo para mí; con
mis gestos y con mi rostro te cuento lo que soy, te regalo lo que tengo y lo
que no, te comparto lo que temo, te confieso mi terror y lo que añoro para que cuentes conmigo también, para que cuentes con mis pasos a tu lado, para caminar. ¿Vamos
juntos? Es una propuesta, es mi invitación.”
Algo así
sería más decente que el típico bla-bla-blá empalagoso y vacío (sin real) del
idealista, del Ícaro enamorado que busca y promete satisfacción o completud allí donde florecen la diferencia, el desencuentro, la indeterminación y la compañía auténticamente humana; retoños de subjetividad. ¿Para qué querrán una totalidad? ¿No se darán cuenta que justamente esa es su peor pesadilla? Pero es su propio proceso: yo callo por respeto y escribo por gusto y necesidad; ananké, por la fuerza de escribir.
...Intentaré quedarme. Intentaré quedarme... Intentaré no huir. Aun con lo que me cuesta, me quiero quedar.
[Escrito: primera parte: miércoles 20/01/2016; segunda parte: jueves 21/01/2016]
*Nota: Admito que de cada contacto sincero quedo con la necesidad de crear algo, de retratar, de relatar lo que he visto y de acompañar a construir a alguien más... sea desde la distancia de mis letras o desde la complicidad, aunque a veces termino por señalar con fuerza lo que sé que dolerá, o escribo casi gritando sin piedad.
En cuanto a la segunda parte... claro, aquello también motivó una producción en mí, una decisión que no creo que sea entendida sino hasta el final.
En cuanto a la segunda parte... claro, aquello también motivó una producción en mí, una decisión que no creo que sea entendida sino hasta el final.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario