Una de mis tías, más bien narcisa y ya mayor de 50 años,
tiene serias dificultades para recordar y distinguir qué palabras se escriben
con B y qué palabras con V. Cuando me contó acerca de eso, relató que cuando
era chica confundía la “B grande”
con la “V pequeña” y pensé: Claro,
ahí está la dificultad, su jerarquía, el tamaño.
Seguramente las recordaría si en vez de recurrir a su
memoria y su sensatez, apeláramos directamente a su identificación: V de vaca y B de burra.
Lástima que no confunda la P.
[Escrito: viernes 22/07/2016]

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