lunes, 30 de junio de 2014

Desesperante

¡ Amigui !, ¿te conté que dejé de ir a dónde mi psicólogo?

–No sabía. ¿Y a qué se debe eso?

– ¡Se debe a que él es un imbécil! ¡Tras diez meses de terapia, el muy mal nacido se atrevió a decirme que yo soy desesperante! ¿Puedes creerlo? Ojalá un día de estos le quiten la licencia, se lo tiene merecido por grosero y por estúpido. ¿Uno dónde o con quién puede poner una queja? Deberías apoyarme con esto.

– Tranquila Sara. ¿Cuál es su teléfono?

– Es XXX-XX-XX. ¿Le vas a decir a ese imbécil que es un sinvergüenza por lo que me hizo? 

– No; le diré que estoy de acuerdo con él.


[Escrito: lunes 30/06/2014]

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