Soñé algo muy confuso y ahora tengo un murmullo entre mi
oído y mi mente. Acincerarme conmigo mismo y retomar los ideales que me hacen profundamente
feliz mientras cuestiono los últimos fundamentos de mis nortes han hecho de mi
alma un territorio de batalla y confusión. Armagedón.
Me siento aturdido por todo este murmullo que no logro
descifrar, en el que no logro dar sentido a lo que dice cada voz. Me encuentro
golpeado por incesantes ráfagas de sinceridad, de una espontaneidad que
desconocía y que me rebasa, que no puedo contener y se desborda. Ya, basta de
contener, basta de controlar, basta de amainar. ¡Que llueva parejo! ¡Que
escampe otro día!
El sentido de la confusión no es otro que la confusión
misma, como lo que hace el murmullo no es la suma de los sentidos de lo que las
voces hablan, sino las voces que hablan y se encuentran dispares. El murmullo
es su superficie, sus pliegues y matices, no alguna supuesta profundidad. Siendo
así, creo que no tengo que entender mi confusión, ni darle algún sentido.
Bastará entonces con sentirla cuánto dure y escuchar este murmullo hasta que
cese.
Dicho de otro modo, no creo que haya algún sentido de la
confusión más que la confusión misma. Es una figura holística antes que
analítica y, sin embargo, más que ser la suma de sus partes o más que esta, es
algo diferente a la suma de ellas. Es un murmullo. Mañana callará.
Deben estar muy confundidos en la biblioteca. Se cayó una
estantería y derribó una pared. Y había mucho más, sofocado, tras esa pared.
Juan no me habla. Algo se avecina, algo me dirá.
[Escrito: miércoles 22/04/2015]
*Nota: Juan ha vuelto a hablarme, 12 días después, ayer 4 de mayo. Ha logrado reunir y extraer de entre los escombros aquello que estaba sofocado (reprimido, oculto) tras la pared. Vino con una imagen que no describiré, con una infinidad de recuerdos que por fin puedo anudar y que me permiten hacerme una imagen más completa, un todo que por fin tiene sentido. Juan vino a mí con una palabra: Monstruosa. Lárgate de mí.
Hoy cesó el orgullo; hoy finalmente (caló y) calló el murmullo.
Silencio. Alegría. Tranquilidad. Por fin, un punto final. [05/05/2015]
*Nota 2: La anterior nota es también un texto con nombre propio: Murmullo – Nota final. Está publicado el día miércoles 06/05/2015 en el Blog. Cumple ambas funciones, de nota final para Murmullo y de texto en sí mismo, cerrando un largo proceso con un punto final. La repetición no es accidental, es el único modo en que podría tener sentido y la única manera en que me es posible decir lo que debe decir: Se acabó.
*Nota 3: Vieco se pilló algo. Murmullo acaba con que Juan "algo me-dirá" y en Murmullo – Nota final Juan vuelve con una medida de un otro. Creo que es una transformación del "Otro a medida" (Soler) y se sectoriza en un sólo otro que encarna en mi vida aquello que antes era una fantasía abrumadora, un fantasma sólido de lo que me resulta aversivo de la feminidad. Ahora es enfrentable, no como ese Otro etéreo que me perseguía antes.

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