A veces me pregunto y escribo con fuerza, plantando un
piso lleno de experiencias, límites, dudas y conceptos, plagado de emergencias.
A veces fantaseo y escribo con violencia, le arrebato de
un tirón el blanco al papel relleno ya de tachones y figurines, de letras que
no ceso de dibujar, líneas y trazos, formas que no podría reproducir.
A veces me acompaña la música a escribir y escribo con
pesadez y delicadeza, y queda plasmada mi emoción a un nivel supra-textual, en
la forma de las letras, en su enunciación, como si fuera el Alma-del-texto.
A veces soy luz y escribo con una claridad helénica,
seductora, el torrente de pensamientos que me habita, y disecciono los sistemas
conceptuales que han marcado esta historia.
A veces sueño con una respuesta, a veces tan sólo aparece
sin más y escribo vigorosamente, con magistralidad lo digo todo y no queda nada por decir.
A veces sueño con una expresión y creo algo, una palabra,
una noción, un concepto de deseo o de amor que, tanto produzco, como ya estaba
desde el principio ahí, aquí.
A veces reconozco un deseo y lo articulo con todo cuanto
soy; termino así tejiendo el concepto con la respuesta, con la fuerza y la
violencia de mi escritura, la pesadez teórica y la delicadeza de la
exsistencia, la emoción con la claridad y mi particular coquetería histórica,
pensante y dividida, y soy esta ligereza al escribir.
A veces sueño con un deseo, con mi deseo, y anudo mi
vida con mi creación y florece una producción con vida propia, con la
consistencia que sólo la ternura de un artesano le podría dar a su artesanía.
Esta danza conceptual es también un acto de seducción, ustedes lo saben.
Y sin embargo, no puedo más que imprimirme en cada
creación, así que me esfuerzo infinitamente porque sea cabal, porque no quede
un bache ni una incoherencia. Si voy a seducir con conceptos, al menos voy a
hacerlo bien y voy a aportar algo a la vida de quién me escuche y me lea,
aunque tan sólo sea mi sinceridad y transparencia. Es mi modo de lidiar con la vergüenza
que me produce llevar a cabo este deseo de hacerme notar, de hacerme desear y
hacerme amar.
Sí, mi deseo es lo que teje todo esto y no temo
reconocerlo, ni me culpo ni me avergüenzo. Una creación es más que una simple defensa, supuestos lectores de no-sé-qué-Freud.
A veces me arrebato escribiendo y me hago efervescente y
destrozo el estilo uniforme de un texto tejido, y soy tan tranquilo que me
importa un culo. Lo acepto porque así es como hablo, así es como escribo.
Acabaré literaria y filosóficamente al crítico o editor que lo critique, lo
asesinaré en tantos cuentos, lo descuartizaré en tantas formulaciones que no
sabrá si lo sigo matando a él o a algún otro hijueputa criticón o interpretador
de la opinión pública, que lejos de sobrar habitan fácilmente donde quiera que
haya una boca y una voluntad de joder la vida. Les queda la advertencia desde
ya, zánganos de las letras, ortodoxos, estreñidos.
A veces me alebresto en rabietas y algarabías, y sonrío entre
mis letras feliz, inundado de alegría, y elaboro una oda a lo que soy sin
desear cambiar un solo detalle de lo que ha sido mi vida hasta hoy.
A veces estoy tan feliz y tengo tanto que agradecer que
no sé por dónde empezar. A veces escucho a sabina y lo canto sin detenerme en
lo absoluto, pues no tengo reproche ni reclamo alguno. Me desborda esta felicidad.
A veces, hoy especialmente, escribo detalladamente con ligereza, con micropunta nuevo y escribo
de morado, lentamente. Escribo sin costo alguno, las letras emergen sin
esfuerzo y el ruido hace ya unos días cesó con finalizar el texto del deseo.
A veces escribo acerca de cómo me siento; ahora soy esta felicidad de ser yo y vivir mi vida, esta satisfacción… no sé cómo decirlo: es más felicidad que narcisismo, ustedes
saben que no sufro de esas cosas, que me interesan el jengibre y los rizomas
inmanentes. No me imagino en otro lugar en este momento, ni con las galletas de Nutella ni comiendo fritos de merienda.
A veces estoy donde quiero estar, objeto de aquella dulce mirada cómplice en lo fortuito de un juego de azar.
A veces estoy donde quiero estar, objeto de aquella dulce mirada cómplice en lo fortuito de un juego de azar.
Soy un deseo que es más que una falta y una escritura que es más de
desahogo, soy esta creación con vida propia, soy esta producción constante de
letras y perspectivas, de visiones, nociones y vías alternativas. Ahora soy la
ternura, la pasión y la amistosa complicidad que imprimo en esta artesanía;
crear, sonreír, coquetear y cantar son mis gratitudes con la vida.
Gracias por todo :)
[Escritos: lunes 12/10/2015, completado domingo 18/10/2015]
*lo único que completé fue: "objeto de aquella dulce mirada cómplice en lo fortuito de un juego de azar"; el viernes fue una noche especial jajaja.
*lo único que completé fue: "objeto de aquella dulce mirada cómplice en lo fortuito de un juego de azar"; el viernes fue una noche especial jajaja.
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