Rara vez uno ve en Lacan algún comentario genuinamente
alentador. Tengo que admitir, sin embargo, que en muchos casos eso se debe en
buena parte a las quimeras que abundan en nuestras fantasías y esos mandatos
imposibles que aun imponemos al mundo y a nosotros mismos. Hoy les comparto
algo hermoso que me encontré:
"Es decir, haz anillo de ese hueco, de ese vacío que está en el centro
de tu ser. No hay prójimo salvo ese hueco mismo que está en ti, el vacío de ti
mismo. (...) Dale lo que no tienes, ya que solo puede unirte a
ella su goce."
Jacques Lacan - Seminario XVI (De un Otro al otro), pág.
24.
¿Quién pensaría que es
justamente aquello que sentimos que nos falta lo que le da cabida a los otros
en nuestro mundo? Es desde ahí que deseamos, es desde allí que convivimos y
compartimos. Amar es dar lo que no se tiene, pero darlo con cariño. Se ama con
las cicatrices, de ahí la importancia de estar en paz con el propio pasado y con lo que se es.
[Escrito:
martes 25/08/2015]
Tras
meditarlo ya un buen tiempo, por fin puedo concluir que yo si puedo amar, cosa
que escribo con profunda felicidad. Aclaro: Esta conclusión no tiene que ver
propiamente con la lectura de Lacan, pero no compartiré aquí (al menos hoy) ese
tipo de intimidades.
Al
ponerlo en práctica me he topado con una alegría que hasta ahora me ha
resultado esquiva, aunque la he podido conocer en su amplitud en varias
ocasiones pero con menor consciencia. No denigraré de mi pasado, hermoso
como ha sido. Veo una potente luz en mi presente, no me cambiaría por nadie.

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