Para cuando el límite sobrepasa a la vida y coarta la
existencia, cuando aparece un imposible que bien podría destrozar hasta la más
tenue esperanza. Para cuando las cosas no pueden ser distintas y nada puede ser
cambiado resta afrontar el abismo sin titubear, con la misma destreza con la
que nos dirigimos hacia él en primer lugar, con curiosidad y algún desvarío;
con la certeza absoluta de que algo debe haber más allá. “Cuando algo está hecho, no puede ser de otro
modo”.
Dos de entrada, uno de salida. Dame un café por favor, tinto,
y sin azúcar. Si, sin azúcar por favor, que el amargo a ratos también le hace
bien al alma.
Resultó que en una semana pude darme cuenta de que lo que
busco si existe. Quizá sea escaso, ridículamente escaso, pero si existe. Te
debo eso, y por tu existencia brindaré llegado tu día, cada año; espero
acordarme. Resultó que en una semana probé, por primera vez en mi vida, una
pizca de la más hermosa pasión. ¡Han trastornado mi mundo! Finalmente he
entendido de qué me estaba perdiendo con mis propias defensas, tal como he
entendido cómo yo ahuyentaba a las personas con las que habría valido la pena
compartir. Mi mundo se ha trastornado a mejor, admito que es una transformación
hermosa aun a comparación de sus vivaces antecedentes.
¿Qué me queda? La confianza y la esperanza. Han pasado 13
días desde que rezo mis textos ilimitados, desde que he hecho algo conmigo
definitivamente. Han pasado 13 días y rápidamente fui abordado por el encanto,
tan rápido como alguien pudo leer mi propio encanto y verlo con algún detalle,
con mucho detalle y con algún cariño, o con algo semejante, no sé.
Me queda la tranquilidad de que es algo posible, algo que
existe, algo plausible y probable. Me queda la paz interna de mí actuar
sincero, de mi sinceridad suicida, de mi propia pasión desmedida. ¿Qué podría
escribir ahora si no tuviera esta amargura en mi pecho? ¡Si, ese es el punto! Hubo
taquicardias, hubo emoción, infinidades de temblores en mis manos, en las suyas.
Incontables detalles, detalles por todas partes, miradas cómplices… ¡Carajo! ¡Lo
que deseo si existe! Si, no lo habré encontrado a la primera y la tristeza y la
amargura me golpearán, pero… ¡hijueputa! ¡SI EXISTE, SI ES POSIBLE! Es como descubrir
la clave que siempre estuve buscando, encontrar la palabra que se me ha perdido
desde mi nacimiento, la emoción que fue extraída de mi piel tan pronto tuve uso
de razón. Pasión, pasión.
Elena es una antorcha, una luz inmensa en esta oscuridad en
la que pude ver. Pude echar un vistazo a algún futuro, pude replantear mi
dirección en pleno presente con su luz fugaz que se consumió tan rápido como
apareció sorprendiéndome como nunca antes.
Si, la pasión aparece y nos revuelca, pero jamás me
arrepentiría de eso. Soy feliz aun estando entristecido, algo fracturado en mis
costillas de ambos lados, pero feliz. Me basta con saber que tengo más destino
que esta soledad. Gracias, un millón de gracias por vos, por tu vida, por tu
presencia, por esta llama fugaz que iluminó nuestras existencias. Con estas
notas me despido de vos que has traído tanto a mi vida.
Gracias, mi amiga.
[Escrito: martes 19/05/2015]
Quizá lo más difícil es volver a hablar con vos y sentir que nunca podría querer sacarte de mi vida.
Hoy inicia una nueva semana.
Bienvenida a mi ciudad.
6oct4

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